miércoles, 21 de mayo de 2014

ENFERMEDAD MENTAL

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “La SALUD es un estado de completo bienestar físico, psíquico y social y no sólo la ausencia de enfermedad” y la SALUD MENTAL es definida como “la forma de relacionarse con otros de la familia, el trabajo, el ocio y la comunidad en general”. Así considerado sería el modo más adecuado de adaptarnos al mundo y a los otros con la máxima eficacia y felicidad.
Siguiendo con esta serie de conceptos, intentar hacer una definición concreta de lo que es ENFERMEDAD MENTAL se vuelve complicado, sin embargo, lo resumiremos siguiendo lo establecido en la “Guía de estilo” de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Enfermos Mentales: Un trastorno o enfermedad mental es una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos como son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, la sensación, el aprendizaje, el lenguaje, etc. Lo que dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social en que vive y crea alguna forma de malestar subjetivo.
No es fácil establecer una causa-efecto en la aparición de la enfermedad mental sino que son múltiples y en ella confluyen factores biológicos (alteraciones bioquímicas, metabólicas,etc), factores psicológicos (vivencias del sujeto, aprendizaje,etc) y factores sociales (cultura, ámbito social y familiar,etc) que pueden influir en su aparición.
Diagnósticos: Según los criterios de clasificaciones internacionales como la DSM-IV de la American Psychiatric Association o la CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los grupos de diagnósticos que dan lugar la aparición de una situación valorada como Enfermedad Mental Grave son:
  • Esquizofrenia y grupo de trastornos psicóticos: se caracteriza por los trastornos del pensamiento, alucinaciones y síntomas negativos; suele conllevar gran afectación de las funciones de relación social. Se produce un grave deterioro de la evaluación de la realidad que interfiere en gran medida con la capacidad para responder a las demandas cotidianas de la vida. Estas distorsiones provienen de la percepción del pensamiento y de las emociones.
  • Trastorno Bipolar y grupo de los trastornos afectivos mayores: se caracteriza por las fases de alteración severas del estado de ánimo y el nivel de la actividad de la persona que lo padece (episodios maníaco-depresivos).
  • Trastornos de la Personalidad: es una alteración de la personalidad, de la forma de vivir, de la forma de ser y de relacionarse con el entorno. La patología viene dada por agrupaciones de rasgos peculiares (no síntomas clínicos) que hacen sufrir a la persona o le generan importante conflictos en la relación interpersonal y/o social.
Cuantificación de la población afectada
Una de cada cuatro personas sufre un trastorno mental a lo largo de la vida. Según datos de la OMS existen 52 millones de personas en el mundo que padecen enfermedad mental severa. Según los datos estadísticos un 1% de la población sufre un diagnóstico de esquizofrenia y otro 1% un trastorno bipolar.
¿Cuál es el papel de la familia en el tratamiento de una enfermedad mental?
Un entorno familiar adecuado y tranquilo es muy importante en la recuperación de una enfermedad mental. El papel de la familia es esencial, puesto que la experiencia vivida y la proximidad con la persona con enfermedad mental pueden aportar muchos datos y soporte al tratamiento.
La familia es un elemento clave para ayudar a la persona con la enfermedad a seguir el tratamiento propuesto por el especialista, por ejemplo contrarrestando la tendencia que suelen tener estas personas a abandonar el tratamiento farmacológico o haciendo un seguimiento de los reeducados hábitos alimentarios de personas afectadas de anorexia.
Para ello es muy importante que también la familia reciba apoyo por parte de los profesionales y los servicios de salud mental.
(Texto extraído de la “Guía de estilo” de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Enfermos Mentales.)
Se hace necesario un trabajo informativo y referencial para la familia, orientado a situarle ante una nueva realidad y a ofrecerle pautas de actuación ante la experiencia de la enfermedad mental. Entonces, la familia tendrá la posibilidad de desarrollar un papel activo y de colaboración con la persona afectada.
¿Es cierto que las enfermedades mentales conducen a actos violentos?
No. La idea de que la enfermedad mental esta íntimamente relacionada con la violencia no tiene base científica.
No se puede decir que las personas con enfermedades mentales sean más agresivas ni tengan más probabilidades de cometer actos violentos ni delictivos que personas sin enfermedad mental. Las personas afectadas por una enfermedad mental rara vez son peligrosas para la sociedad en general. Solamente algunos trastornos mentales pueden desarrollar en ciertos episodios conductas agresivas hacia uno mismo o hacia el entorno familiar cuando la persona que lo padece no está bajo tratamiento.
En realidad, es más probable que las personas con enfermedad mental sean víctimas de abusos y malos tratos, y vean vulnerados sus derechos. El tratamiento adecuado de esta enfermedad y de sus síntomas reduce al mínimo este tipo de peligros.

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